Efectos sobre la salud por la exposición a microondas emitidas por detectores de intrusión.
Cada vez generan más interés los posibles efectos sobre la salud del cuerpo humano derivados de la exposición a microondas en todos los sectores industriales, desde la radiodifusión hasta las comunicaciones por satélite y los radares.
La pregunta recurrente hoy en día es si los detectores de microondas utilizados para crear barreras perimetrales externas e internas, con fines de seguridad, son más o menos perjudiciales para nuestra salud.
Como fabricante de detectores de intrusión por microondas, CIAS insiste firmemente en que no existen efectos negativos sobre la salud del cuerpo humano debido a la cercanía a estos equipos. Esta afirmación está respaldada por múltiples fuentes autorizadas que han estudiado los efectos de la exposición del cuerpo humano a radiofrecuencias y que han establecido oficialmente límites de exposición más allá de los cuales pueden aparecer posibles efectos negativos para la salud.
Un organismo destacado es el ICNIRP (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection), que, en lo que respecta a la protección frente a radiaciones no ionizantes (NIR), es la organización no gubernamental reconocida formalmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Europea (UE). En particular, su reconocimiento por parte de la OMS le otorga credibilidad a nivel mundial. Este organismo establece como límite —ya considerando adecuados factores de seguridad— una exposición continua de la población a una densidad de potencia de 1 mW/cm².
La densidad de potencia de un detector CIAS para protecciones internas es aproximadamente:
0,0008
mW/cm2
a 50 cm del detector
equivalente a 1/1.250 del límite ICNIRP
0,0002
mW/cm2
a 100 cm del detector
equivalente a 1/5.000 del límite ICNIRP
0,00005
mW/cm2
a 200 cm del detector
equivalente a 1/20.000 del límite ICNIRP
La densidad de potencia de un detector CIAS para protecciones externas es aproximadamente:
0,008
mW/cm2
a 50 cm del detector
equivalente a 1/125 del límite ICNIRP
0,002
mW/cm2
a 100 cm del detector
equivalente a 1/500 del límite ICNIRP
0,0005
mW/cm2
a 200 cm del detector
equivalente a 1/2.000 del límite ICNIRP
Es evidente que los valores indicados son considerablemente más bajos (de 2 a más de 4 órdenes de magnitud) que aquellos considerados seguros por una institución tan autorizada como el ICNIRP.
Cabe añadir que las condiciones reales de uso de los detectores de intrusión nunca implican una exposición continua: los detectores para protecciones internas, donde las personas pueden permanecer durante varias horas en el mismo entorno, pueden apagarse completamente y, por tanto, no emiten ninguna radiación.
En entornos exteriores, en cambio, no es necesario apagar los detectores, ya que no se prevé la permanencia de personas, salvo el tiempo estrictamente necesario para atravesar la zona protegida (unos pocos segundos). Además, la distancia a la fuente de energía electromagnética suele ser mucho mayor de 2 metros. A tan solo 10 metros de distancia, la densidad de potencia de una barrera CIAS es inferior a 0,00002 mW/cm², es decir, 50.000 veces menor que el límite indicado por la OMS. Considerando también la corta duración de la exposición, resulta completamente insignificante.
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estas mediciones, relativas a la densidad de potencia, se calculan sobre la línea exacta TX-RX. Incluso desplazándose solo 5° respecto a esta línea, la potencia se reduce a la mitad y luego disminuye rápidamente a valores mucho más bajos.
A la luz de todas estas consideraciones, podemos afirmar que no existen problemas para la salud al estar en “contacto” con las microondas emitidas por los detectores de intrusión CIAS.